Política de cookies
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Cookie, en inglés, quiere decir galleta. En esta web no hay ninguna, ni siquiera de las de la suerte, que por cierto tampoco son chinas: todo apunta a que las empezaron a hacer inmigrantes japoneses en Estados Unidos.
Fuera de bromas, la cookie de verdad es un dato pequeño que una web deja en el navegador para reconocerlo en la visita siguiente. Chinomanía no pide guardar ninguno. Tampoco usa el almacenamiento local, el otro cajón del navegador donde algunas webs apuntan cosas sin cookies de por medio.
Lo que carga cada página
La portada pide al servidor su HTML, la hoja de estilos, los dos archivos de la tipografía Literata, las fotos, los dibujos y un script corto. Todo sale de chinomania.es. Las páginas legales cargan lo mismo, menos el script y las fotos.
No hay contadores de visitas, anuncios, vídeos incrustados ni botones para compartir en redes, que es por donde suelen entrar las cookies ajenas. Quien pincha en un enlace a Wikipedia sí sale de aquí, y desde ese momento mandan las reglas de Wikipedia.
La lista «En esta página»
El script de la portada solo mueve esa lista de apartados. En pantallas estrechas la despliega y la recoge, y en cualquiera resalta el apartado que se está leyendo. Todo eso ocurre en la memoria de la pestaña, sin dejar nada escrito.
Se comprueba sin herramientas: si se deja la lista abierta y se recarga la página, vuelve a salir cerrada.
La LSSI, en el apartado 2 de su artículo 22, exige pedir permiso antes de guardar en el equipo del lector cualquier dato que no haga falta para servirle la página. Como ni la lista ni el resto de la web guardan nada, no hay permiso que pedir, y por eso al entrar no sale ninguna ventana de «aceptar».