Política de privacidad
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Esta web sabe de sus lectores menos que el del bazar de la esquina, que por lo menos ve la cara a quien entra. No tiene formularios ni cuentas, y no lleva estadísticas de visitas. Lo que sí llega tiene dos entradas: el buzón [email protected] y el registro que lleva el servidor.
De ambos se encarga el editor de Chinomanía, y a ese mismo buzón van las peticiones sobre datos.
Una línea por cada página
Cada página que se abre deja en el servidor una línea: desde qué IP se pidió, a qué hora, qué dirección y con qué navegador. Sirve para averiguar por qué falla algo y para cortar el paso a los robots que llaman a puertas de administración que aquí no existen.
Guardarlo responde al interés legítimo de mantener la web en pie y a salvo de asaltos, que prevé el artículo 6, apartado 1, letra f, del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Esas líneas no se copian a ningún otro sitio. Viven en los ficheros del alojamiento y desaparecen cuando este los renueva.
Correos
Escribir a ese buzón es el único camino por el que un nombre o una dirección de correo llegan hasta aquí. El mensaje se lee, se contesta y no va a ninguna otra parte: ni a listas de envío ni a otras manos.
La base es el consentimiento, la letra a de ese mismo apartado, y se retira con otro correo que pida borrar el hilo. Sin esa petición, el buzón se limpia igualmente de las consultas ya contestadas.
El alojamiento
Chinomanía no tiene servidor propio. La web y el correo viven en un alojamiento contratado, que tiene esos datos en sus máquinas solo para prestar el servicio. Aparte de esa empresa y del editor, no los ve nadie.
Derechos
Por correo se puede pedir una copia de los datos propios que haya aquí, corregirlos o borrarlos, limitar su uso u oponerse a él. Son los derechos que reconoce el RGPD, y ejercerlos no cuesta nada.
Quien crea que aquí se han tratado mal sus datos puede reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
De las cookies, que aquí no hay, habla la política de cookies.